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Dedicar la profesión al servicio de los Derechos Humanos

La historia de Prisque Dipinda Diavovua, un joven abogado de Makala (RD de Congo) que dedica su profesión a la tutela de los derechos humanos de su pueblo.

Prisque Dipinda Diavovua es un abogado de 25 años que vive en Makala, una comuna de Kinshasa, ciudad capital de la República Democrática de Congo. Makala es un distrito periférico densamente poblado y recientemente urbanizado, con graves problemas sociales: delincuencia, tráfico de drogas, violaciones, mal uso del poder por parte de quienes deben velar por el orden público, del que suelen ser víctimas ciudadanos inocentes que desconocen sus derechos.

Esta falta de conciencia favorece las detenciones arbitrarias, la confiscación injusta de bienes, el pago de multas inventadas, la usura y el encarcelamiento en condiciones inhumanas.

“Estas violaciones me habían revuelto personalmente hasta el punto de que me sentí obligado a hacer algo al respecto. La forma más eficaz de abordar esto era educar a las personas que eran víctimas de estas violaciones sobre sus derechos. Para lograrlo, me convertí en Presidente de la Comisión de Justicia y Paz de mi parroquia donde, con la ayuda de otros compañeros abogados, iniciamos la formación en derechos humanos y consultas gratuitas”, explica Prisque.

Así fue que él y cuatro colegas iniciaron acciones concretas: denuncia de estas violaciones a las autoridades político-administrativas; visitas a las prisiones anexas a la comisaría de policía para medir el nivel de tratamiento de los detenidos y, si es posible, ayudarlos; sesiones de formación para que los habitantes conozcan y comprendan sus derechos y deberes como ciudadanos para que se defiendan y participen en la promoción y el respeto de la dignidad humana; entre otras varias iniciativas.

Desde que comenzaron, a través de la organización de actividades dentro de la parroquia en el marco de programas específicos, como educación cívica, gestión de los conflictos entre grupos de la parroquia, asesoramiento gratuito a disposición de la población para orientación y acompañamiento de distintos procesos, resolución de conflictos de tierra y familia, etc. generaron que muchos de los participantes fueran capaces de defenderse a sí mismos y a otros en casos de violación de los derechos humanos.

Dar la vida por la propia gente… y su derecho a la libertad

Entre los servicios que pudieron prestar desde que comenzaron con la Comisión de Justicia y Paz, una de las acciones más importantes fue la de conseguir la liberación de un joven que había sido encarcelado erróneamente, sin ningún procedimiento judicial.

Gracias a proseguir con consultas gratuitas, dedicar tiempo y preocuparse por llegar a fondo de la cuestión, lograron demostrar la inocencia del muchacho, quien había sido ignorado por el magistrado del Ministerio Público.

“A la luz de los elementos llevados ante el juez en el tribunal obtuvimos una sentencia que demostró la inocencia de nuestro cliente y su absolución. Después de esta decisión indiscutible, iniciamos el procedimiento para su liberación del Registro Central de Prisiones para su ejecución. Así es como el chico fue liberado”, así lo explica Prisque, de manera muy precisa.

No desanimarse en las adversidades

Frente a una realidad tan dura donde la policía, en vez de garantizar su cumplimiento, es quien corrompe de manera sistemática los derechos humanos en la sociedad, es difícil no perder la motivación. “El arresto arbitrario inhumano es más común entre los agentes de policía de Makala, de los cuales los jóvenes son las víctimas más numerosas. Para no desanimarme, trato de averiguar cómo puedo ayudar mejor en una situación de injusticia. En la mayoría de los casos aconsejo a la víctima sobre lo que puede hacer en tal situación”, explica Prisque.

Ya son más de 50 personas las que recibieron asistencia directa de Prisque y sus colegas, con formación en Derechos humanos, consultas y asesoramientos jurídicos gratuitos y actividades cotidianas como intervenciones en la comisaría, remisiones telefónicas, etc. sin contar las mucho más numerosas que participaron de encuentros formativos o jornadas de servicio a la comunidad.

 

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