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Workshop

“Una África mejor sólo puede traducirse en un mundo mejor”

 
 
Por Anita Martinez

Más de 100 jóvenes de 10 países de África se reunieron en Nairobi, Kenia, para la segunda Summer School del proyecto Together for a New Africa.

Desde el 27 de diciembre de 2019 hasta el 5 de enero de 2020, más de 100 jóvenes de África del Este (Burundi, Kenia, Ruanda, Sudán del Sur, Tanzania, Uganda), la República Democrática del Congo, Madagascar, Angola y Argelia, se reunieron en la Mariápolis Piero en Nairobi, Kenia, para la segunda Summer School del proyecto Together for a New Africa (T4NA).

Identidad africana y liderazgo para la unidad fue el tema central de esta segunda etapa del proyecto y fue abordado desde varias perspectivas, para generar una “comprensión más profunda de nosotros mismos como individuos, como personas de África, y como seres humanos que comparten una identidad común con toda la humanidad”, tal como introducen en el pacto que realizaron los participantes al terminar la Summer School.

Esta Summer School apenas finalizada es la segunda de tres etapas formativas interdisciplinarias centradas en el liderazgo y el compromiso civil y cultural cuyo lema es Together for a new Africa (Juntos por una nueva África). Este proyecto, que está destinado a un centenar de jóvenes de África del este y de la región de los Grandes Lagos, se sostiene en una serie de actividades en diferentes niveles (educativo, político, social, solidario, económico), con cursos de formación combinados con actividades locales en cada país y trabajo en red. Se trata de un proyecto piloto con la intención explícita de expandirse a lo largo del tiempo a otras regiones del continente, pero quiere empezar por crear un centro de excelencia para el liderazgo del continente, con sede en Kenia.

Natacha (Madagascar), una de las estudiantes de la Universidad Sophia que es parte del proyecto, explica que en esta segunda etapa sintió madurez y evolución con respecto al primer ciclo: “en la primera etapa hubo muchísimo entusiasmo, en cambio para la segunda etapa sentí una mejora especialmente en el contenido de la escuela. Este año se trató de la identidad y el liderazgo, por lo que se reflexionó sobre el ser africano hoy en día, pero también sobre cómo ser los líderes que puedan entender y responder a las necesidades actuales del continente. Las lecciones fueron muy interesantes, pero también los diversos talleres, porque permitieron reflexionar sobre África y el liderazgo, con varios métodos y diferentes técnicas. Al final de la escuela sentí que los participantes tenían más confianza y seguridad para afrontar las actividades nacionales que les esperan, que es la continuidad del proyecto”.

El pacto mencionado previamente “es una parte muy importante de Sophia –explica Natacha–, es un elemento que también hemos incluido en el proyecto T4NA. El año pasado lo hicimos al principio de la escuela, pero este año lo renovamos al final, para que correspondiera al programa de este año y que pusiera en perspectiva el liderazgo y la cuestión de la identidad, que si no tenemos cuidado se puede entender como una división, como los slogans que estamos cada vez más acostumbrados a escuchar, como «America first” o «Prima gli italiani» (América primero o Primero los italianos). En cambio, nos hemos apresurado a poner de relieve la noción de mundo unido porque conocer la propia identidad no significa ignorar al resto del mundo, sino aportarle la propia contribución y singularidad, lo cual creemos que es una gran riqueza«.

Uno de los pasajes más interesantes del pacto que firmaron los participantes al finalizar la Summer School es justamente el que dice:

“Llegamos a la conclusión de que África no puede existir aisladamente y que nuestra identidad comunitaria no excluye al resto de la humanidad. […] De ello se desprende que nuestro empeño por transformar África es en realidad un intento de crear un mundo mejor para todos. Una África mejor, una África gobernada de acuerdo con la democracia y en la que la justicia social y la transparencia se hagan realidad, sólo puede traducirse en un mundo mejor. Es esta transformación la que todos estamos comprometidos a lograr. En este sentido, por lo tanto, e inspirados por nuestra mejor comprensión de lo que somos, nos volvemos a dedicar a la tarea de lograr un liderazgo transformador en nuestras comunidades, nuestros países y nuestro continente y, al hacerlo, transformar no sólo África sino el mundo entero”.

No quedan más que grandes ilusiones para la próxima etapa del proyecto, que será el cierre de este ciclo formativo trienal. “Para la última parte me espero ya cosas más concretas en las actividades nacionales. En el contenido del proyecto espero aún más madurez y más técnicas para mejorar el liderazgo de cada uno, si creemos que el liderazgo se aprende y se mejora. También espero un proyecto común a todos porque en el transcurso de estos tres años hemos hecho verdaderas amistades entre todos los participantes, por lo que sería bueno materializarlo en un proyecto común a todos”, concluye Natacha.

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