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La ONG Jevev. El jacinto de agua de Benin: veneno transformado en oro verde

 
8 abril 2022   |   , Agua, Economy of Francesco
 
Por Maria Gaglione

Economía de Francisco en Africa: la hierba de la que se produce el compost se ha convertido en un recurso para la agricultura local.

De extraordinaria belleza tropical, el jacinto de agua es una planta acuática de flores color púrpura, frágiles y hojas gruesas. Originario de América del Sur, ha sido ampliamente introducido en todo el mundo. En muchas regiones se ha convertido en una especie invasora, en algunos casos en una auténtica plaga. En su medio natural, purifica el agua. Pero en ausencia de enemigos naturales, Eichhornia crassipes se propaga rápidamente, cubriendo las superficies de lagos y ríos, para formar una barrera física que dificulta la navegación, impide que la luz solar llegue a las plantas acuáticas nativas, ralentiza el flujo de agua y reduce el contenido de oxígeno causando la muerte de peces y tortugas. Por tanto, es una amenaza para los ecosistemas y la biodiversidad. Henri Totin, empresario experto en economía verde, director de la ONG JEVEV (Jeunesse et Emplois Verts pour une Economie Verte) vive en Benin (Africa). Como en la escena de una película basada en una historia verdadera. Henri nos cuenta una historia cuyo protagonista es una planta y una comunidad. Título: El compost “mágico”. Pero de mágico no hay nada. Hay mucho trabajo, estudio, investigación, y numerosos premios internacionales recibidos. Análogamente a otras fibras naturales, también los jacintos de agua son usados desde hace muchos años para fabricar pequeños objetos como tapetes o cestos. Pero la recolección esporádica no es una solución: la planta tiende a crecer más fuerte.

«Un día -cuenta Henri- mi hermano menor tuvo un accidente: transportado a lo largo del río, el retraso causado por la planta atrasó su llegada al hospital. Esta tragedia llamó mi acción». Henri nos cuenta mucho sobre el posible uso del Jacinto, fruto de años de estudio. De hecho, el compost que se obtiene del jacinto de agua tiene características importantes. El extracto de la raíz puede ser usado como fertilizante. Otros usos son la producción de biogás y de papel (especialmente el obtenido de los tallos). Finalmente, de las hojas y tallos se obtiene el carbón negro que puede ser utilizado para producir tintas y barnices. La empresa en la que Henri Totin trabaja con otros 11 jóvenes hace también la formación y difusión de esta práctica. «Nuestro centro propone cursos de formación en unas 40 poblaciones, dirigidos sobre todo a jóvenes y mujeres, sobre la utilización de la planta de jacinto. Los agricultores benineses comprendieron enseguida que esta práctica es fácil y conveniente. El uso de fertilizantes orgánicos ha mejorado significativamente la calidad de sus cultivos».

Un tipo de veneno transformado en lo que Henri llama oro verde. Y los números le dan la razón: «Desde el 2015 hasta hoy, se han formado más de 1450 jóvenes emprendedores verdes y 240 productores; 3550 agricultores de Bonou Dangbo, Adjohonu y otros pueblos usan los derivados del Jacinto. La navegación fluvial ha mejorado y el riesgo de inundación ha disminuido; se registra un mejoramiento en la calidad del agua y de la biodiversidad, reducción del uso de productos químicos, fertilizantes, pesticidas y su impacto sobre la salud. El 45% utiliza carbón extraído del jacinto, esos son algunos ejemplos». Esta historia tiene mucho que decirnos: transformar el dolor personal en compromiso social, transformar un límite en una oportunidad. Pero sobre todo una: velar por los bienes comunes. El uso del jacinto se ha convertido en un bien común que Henri quiso compartir con su comunidad y más allá. Para combatir un mal común es necesario un bien común, compartir un conocimiento, el compromiso de una colectividad. Son numerosas las colaboraciones internacionales de JEVEV, también con Naciones Unidas. «Estamos trabajando en una plataforma online para la difusión de buenas prácticas y el uso de nuevas tecnologías verdes para favorecer el emprendimiento y el trabajo de los jóvenes, pero también porque esperamos posiciones más claras de las políticas con respecto al uso de fertilizantes químicos y actividades en apoyo a los emprendedores que promuevan la protección ambiental y la equidad social». También esperamos a Henri en Asís el próximo septiembre de este año. Para realidades como JEVEV en África, el camino es largo, el resultado es lento, la competencia demasiado desigual. Pero la esperanza de estos jóvenes emprendedores que se atreven a cambiar, sin postergar ni delegar, es fuerte. Y no es en vano.

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