United World Project

Workshop

Atreverse a cuidar, aun en la distancia

 
3 julio 2020   |   , #daretocare,
 

A México y Taiwán los separa el Océano Pacífico y 13.534 kilómetros de por medio, pero los une algo que va más allá de las distancias: la fraternidad. No una fraternidad política o económica, sino una que se construye desde el bajo, con acciones concretas de solidaridad y que siembran esperanza. Una fraternidad que se construye cuando nos atrevemos a cuidarnos los unos a los otros (#daretocare).

Esta es la historia de David y Nikté, de México, y Roisin, de Taiwán. Todo empezó cuando empezó la pandemia.

A pesar de su cercanía con China, el punto cero de la epidemia, Taiwán logró controlar la situación y tener menos de 500 contagios. Mientras que para México, ha sido más crítico. Actualmente es el cuarto país de América Latina con más personas infectadas y el segundo con más fallecidas (+27.000 personas han muerto).

La pandemia no ha afectado solamente la salud de las personas, también los comportamientos sociales y la economía. Este último aspecto es precisamente el punto de partida de esta historia. Se trata de una iniciativa que va más allá de las fronteras y que busca ayudar a los más necesitados, a aquellos que más han sufrido a causa de la pandemia.

Así lo relata Nikté, una joven mexicana: “Cuando empezó el confinamiento en México, junto a David nos dimos cuenta de inmediato que necesitábamos hacer algo para ayudar a la gente que vive en pobreza y no tiene trabajo. Empezamos a recolectar dinero y a pensar en qué podíamos hacer por ellos. Se necesita simplemente el valor de hacer algo por los demás. Empezamos con muy poco dinero y comida que la llevamos a estas personas y luego grabamos algunos videos en las que estas personas agradecían la ayuda”.

Unos de los grandes protagonistas de estos tiempos han sido la conectividad y la comunicación digital. Fue precisamente a través de estos medios que los videos grabados llegaron a manos de Roisin, en Taiwán, quien al ver la situación que ahí se vivía decidió actuar. “Nosotros en Taiwan, afortunadamente, no hemos sido fuertemente golpeados por la pandemia y cuando yo vi este video, me impresionó mucho ver que la gente estuviera viviendo en esta situación” comenta Roisin.

El video no se quedó solamente con Roisin, ella a su vez decidió compartirlo con sus amigos y conocidos: “Cuando la gente vio la situación empezó a donar, pero además, divulgó la información en la zona del Este de Asia. Se involucraron personas de Corea, Japón, Hong-Kong, incluso luego otros lugares como Vancouver y Reino Unido. Ha sido increíble ver cómo la gente se ha volcado a donar de forma incondicional y con total confianza, sin preguntar si se trata de una organización estatal o privada. Simplemente han creído, confiado y donado con mucha generosidad”

Toda esta ayuda llegó hasta México, proveniente de seis países, de 150 personas distintas. Gracias a ello, semanalmente se beneficia a 25 familias con productos alimenticios y de higiene personal. El proyecto empezó en marzo y hasta el momento han podido sostener a 1500 niños con comida. David toma nota minuciosamente del dinero que se recibe y entrega. Es consciente de la evolución y el curso que tomó lo que comenzó como una idea. David cuenta que para él ha sido todo muy especial,  y agrega: “podemos decir que se creó una red de ayuda. Una hermosa experiencia que va más allá de las fronteras. Esta ayuda está llegando a los más necesitados y les regresa un poco de esperanza.

Encontrándose en días distintos debido a las 13 horas de diferencia entre México y Taiwán, finalmente los tres convergen para esta entrevista. Rousin asiente a las palabras de David y agrega: “Para mí ha sido un verdadero ejemplo de unidad. Esta pandemia nos ha aislado, pero esta experiencia nos ha unido”.


SHARE: