{"id":70835,"date":"2020-05-01T10:47:18","date_gmt":"2020-05-01T08:47:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.unitedworldproject.org\/economy-work\/el-camino-de-la-vida-y-la-cultura-de-la-fraternidad\/"},"modified":"2020-05-01T10:47:18","modified_gmt":"2020-05-01T08:47:18","slug":"el-camino-de-la-vida-y-la-cultura-de-la-fraternidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.unitedworldproject.org\/es\/economia-trabajo\/el-camino-de-la-vida-y-la-cultura-de-la-fraternidad\/","title":{"rendered":"El camino de la vida y la cultura de la fraternidad"},"content":{"rendered":"<p><em>Adriana Cosseddeu, docente de derecho penal de la universidad de Sassari y responsable de \u201cComuni\u00f3n y Derecho\u201d, red internacional de juristas, con el siguiente texto, nos ayuda a penetrar en las tem\u00e1ticas de la Semana Mundo Unido 2020 (justicia, legalidad, derechos humanos, paz) y a profundizarlas, para tener plena conciencia de nuestro actuar para construir un mundo unido en esta sociedad que enfrenta la pandemia de Covid-19.<\/em><\/p>\n<p>D\u00eda a d\u00eda, el mapa mundial se ti\u00f1e siempre m\u00e1s de rojo para indicar un peligro que avanza, una amenaza que despierta el miedo con el difundirse del \u201cvirus\u201d (COVID-19), invisible y poco conocido, que nos contagia y nos angustia.<\/p>\n<p>Es un escenario en el que la globalizaci\u00f3n, generada con su l\u00f3gica del aprovechamiento de las leyes del mercado y las finanzas, parece quedar en segundo plano, mientras la humanidad, del norte al sur del mundo, en este tiempo adquiere su valor m\u00e1s aut\u00e9ntico: no un sujeto, indeterminado, escrito en papeles o en tratados, sino rostros de personas, entornos de historias personales y familiares. Habla de un sufrimiento que nos concierne a todos y nos acompa\u00f1a, en el que est\u00e1n bienes que no se venden ni se compran: ni el tiempo, ni la gratuidad de quien se gasta por los dem\u00e1s. Vulnerabilidad y fragilidad se nos devuelven a la nuestra humanidad, m\u00e1s all\u00e1 de la edad, j\u00f3venes y ancianos, de toda condici\u00f3n social, humildes y potentes, ciudadanos y gobernantes.<\/p>\n<p>Sin embargo, esto no puede ser un tipo de igualdad entre todos; m\u00e1s bien es la confirmaci\u00f3n de igual dignidad, propia de la humanidad de cada uno, sin atribuciones ni preferencias, sin descartes ni exclusiones. En la pandemia, que nos involucra a todos, la humanidad nos pone delante del tema de la vida, primero entre los derechos humanos inviolables y, fuente de ellos, aquel derecho en el que el drama del sufrimiento pone al desnudo tambi\u00e9n las innumerables injusticias.<\/p>\n<h4>Justicia<\/h4>\n<p>Observemos la realidad, como se nos ofrece en este tiempo. La intervenci\u00f3n de asistencia y cuidado de la salud est\u00e1 reservada a muchos; los hospitales se convierten en lugar de acogida y testimonian el compromiso y dedicaci\u00f3n, pero no para todos. Entre \u00e9stos, \u201c\u00faltimos\u201d, est\u00e1n los \u201csin techo\u201d, de los que los noticieros muestran en una gran ciudad como Las Vegas, un lugar reservado para ellos: cada uno en un lugar de estacionamiento, trazado en el asfalto, a cielo abierto, para respetar la distancia prevista para evitar el contagio. Una seguridad que impone la \u201cregla\u201d y, ciertamente nadie quiere cancelar el deber de la norma. Pero tambi\u00e9n debe adoptarse una prospectiva tambi\u00e9n \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d de la regla para hacer de la ley, el lugar de la justicia. Es el anhelo que est\u00e1 siempre presente en la historia de la humanidad: se hace espera en el grito de los pobres, pregunta qui\u00e9nes han sufrido una ofensa, exigencia en la calidad de las normas jur\u00eddicas que regulan la convivencia, investigaci\u00f3n en las pr\u00e1cticas de resoluci\u00f3n de los conflictos y tutela de los derechos. De la definici\u00f3n de justicia dependen valores, principios y reglas, comportamientos y paz social dependen de la pr\u00e1ctica de la justicia.<\/p>\n<p>Pero hay otra narrativa que, paralelamente acompa\u00f1a la historia de la humanidad: es la de la historia b\u00edblica del pacto de Dios con el hombre, de la conocida referencia a Ca\u00edn, despu\u00e9s del asesinato de Abel, \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano?\u201d. Y a la respuesta de Ca\u00edn, \u201c\u00bfAcaso yo soy guardia de mi hermano?\u201d Parece que, en nuestro tiempo hace eco a lo que <strong>J\u00fcrgen Habermas<\/strong> afirma sobre la justicia: <strong>\u201centendida en sentido universalista exige que cada uno sea responsable del otro<\/strong>[1]<strong>\u201d<\/strong>. Por tanto, la base debe buscarse siempre en la persona, en la dignidad constitutiva de la identidad de cada persona.<\/p>\n<h4>Legalidad<\/h4>\n<p>Y este es el trasfondo capaz de enriquecer la misma legalidad en su significado m\u00e1s aut\u00e9ntico, para que las leyes sean aplicadas imparcialmente, sin olvidos, ni favores, en el reconocimiento de la igual dignidad. En la lectura del jurista Piero Calamandrei, la legalidad llega a ser explica con un mandato: \u201cNo hacer a los dem\u00e1s lo que no quisi\u00e9ramos que nos hicieran a nosotros mismos\u201d, hasta \u201csentir en la suerte de los otros nuestra propia suerte[2]\u201d.<\/p>\n<p>Hoy, cuando la globalizaci\u00f3n, creando nuevas desigualdades, no ha podido unir, sino generar una indiferencia con innumerables injusticias, es precisamente el sufrimiento inesperado lo que nos hace encontrar al otro, su rostro, su necesidad de ayuda, la necesidad de un gesto, aun peque\u00f1o, pero que exprese un amor capaz de llenar un vac\u00edo que de otra forma ser\u00eda insuperable. Lo narran las muchas vidas que se apagan sin tener un familiar cerca, sino tal vez con la presencia de una enfermera que con su celular permite que una abuela salude a sus familiares, para que le d\u00e9 un \u00faltimo consuelo y llene una soledad dram\u00e1tica. Vidas escondidas se convierten en titulares de las portadas de los peri\u00f3dicos.<\/p>\n<p>As\u00ed la humanidad herida recompone desde la base su red de relaciones, para establecer nuevos nudos, entretejidos por el dolor, justo aquello que no quisi\u00e9ramos experimentar nunca en nuestra vida. Ahora nos atrapa inesperadamente, pero hace caer condicionamientos y prejuicios, apariencias y estereotipos, para ponernos en contacto los unos con los otros y restablecer relaciones que de alguna manera se hab\u00edan perdido.<\/p>\n<h4>Derechos humanos<\/h4>\n<p>Entonces, la pregunta: \u201c\u00bfpuede ser mi pr\u00f3jimo, puede ser mi hermano aquel que no elijo, que no admito (\u2026); aquel que no vive en mi mismo espacio (\u2026); aquel que no piensa como yo? [3] &#8211; esa pregunta nos encuentra impreparados en una especie de resignaci\u00f3n o de replegamiento, porque hoy casi inconscientemente una fraternidad escondida, mueve nuestras acciones. La libertad, que tiende a ser un derecho fundamental de defensa para proteger la individualidad, sin ninguna deuda con el otro, se muestra capaz de ser don en esa parte que estoy dispuesto a perder para defender la salud, el derecho de todos. La igualdad, medida a menudo sobre las prerrogativas reclamadas para uno mismo olvid\u00e1ndose del otro, tambi\u00e9n encuentra en la fraternidad un principio vivo: se hace modalidad en el actuar, en quien tambi\u00e9n por un anciano solo, se hace compa\u00f1\u00eda y asistencia, olvid\u00e1ndose de s\u00ed.<\/p>\n<p>Por tanto, lo redescubrimos como un principio que cobra vida en un nuevo tejido relacional: en el \u201cvinculo\u201d, para reconocer o generar en esa situaci\u00f3n de abandono donde falta la relaci\u00f3n; en el \u201cpuente\u201d simb\u00f3lico o real, pero necesario para unir o recorrer la distancia entre sujetos, ciudadanos e instituciones distantes; transforma los \u201ccontactos\u201d en \u201crelaciones\u201d.<\/p>\n<p>En un tiempo fuerte para la historia de la humanidad, la <strong>solidaridad<\/strong> reconocida hoy en el <strong>Pre\u00e1mbulo de la Carta de los derechos fundamentales de la Uni\u00f3n Europea<\/strong> como <strong>\u00abvalor universal\u00bb<\/strong>, y la <strong>fraternidad<\/strong> denominada <strong>\u201cestilo de actuaci\u00f3n\u201d<\/strong> en el art\u00edculo 1 de la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos (1948), emerge en la vida cotidiana. Casi con sorpresa, vemos algunas se\u00f1ales tambi\u00e9n en la relaci\u00f3n de colaboraci\u00f3n entre los Estados; que se convierten en elementos de una cultura capaz de recomponer las fracturas de lo que se puede compartir en la proximidad, viviendo hombre junto a hombre. Se descubre ah\u00ed donde el dolor del presente, estrecha los nudos que nos unen en una fraternidad redescubierta en la comunidad.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo leerlo ahora? En esa restricci\u00f3n a la libertad personal se esconde mi compromiso a respetar para generar relaciones cuidadosas con los dem\u00e1s, que no conozco, pero que junto conmigo son parte de la comunidad. Se manifiesta en la creatividad de la variedad de formas que nos animan a permanecer en las propias casas, siendo protagonistas activos de un camino de curaci\u00f3n. Se ve en la sonrisa detr\u00e1s del tapabocas, se hace don ah\u00ed donde nuestra responsabilidad es capaz de crear el espacio en el que el otro pueda reencontrarse m\u00e1s all\u00e1 de la humanidad herida. Cambiando el lenguaje; significar\u00e1, hacernos respuesta de amor para el otro, y muchos eventos, hoy lo atestiguan.<\/p>\n<p>Pero, somos conscientes que la realidad no termina aqu\u00ed: en muchas partes del mundo la violencia se perpet\u00faa, y los olvidados permanecen al margen, invisibles para la mayor\u00eda, v\u00edctimas de los derechos negados. A la ONU, en su intervenci\u00f3n del 28 de mayo de 1997, <strong>Chiara Lubich<\/strong>, fundadora del Movimiento de los Focolares, pronunci\u00f3 palabras que hoy redescubrimos. <strong>\u00abDelante de las guerras y a las numerosas justificaciones que siempre se encuentran para generarlas; es necesario \u201cun suplemento\u201d, radicado en el valor del amor, ya que el futuro del mundo, (\u2026) y su capacidad de progresar, de encontrar soluciones a los conflictos, a sus crisis, depende \u00fanicamente de la toma de conciencia de los individuos y del compromiso de las personas\u00bb<\/strong>[4].<\/p>\n<p>Por otro lado, se lee en el <strong>Prefacio de la Constituci\u00f3n de la UNESCO<\/strong>, que entr\u00f3 en vigor en 1946: <strong>\u00abPuesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz\u00bb<\/strong>.<\/p>\n<h4>Construir la paz<\/h4>\n<p>Son muchos los pasos que quedan por realizar, y nos lo recuerdan tambi\u00e9n las palabras escritas por <strong>Martin Luther King<\/strong> en su carta desde la C\u00e1rcel de Birmingham (16 de abril de 1963), donde se hace portavoz de <strong>\u00abuna paz sustancial y positiva, en la que todos los hombres respeten la dignidad y el valor de la persona humana\u00bb<\/strong>.<\/p>\n<p>Pensamos hoy en el drama de las c\u00e1rceles: los detenidos, por aislamiento de los familiares y el miedo del contagio, que se rebelan hasta gritar desde los techos su condici\u00f3n. No falta el riesgo para los trabajadores, expuestos a la p\u00e9rdida del trabajo o a un trabajo sin garant\u00edas y a \u201ccualquier precio\u201d. La paz no es ausencia de guerra o conflictos, se construye creando las condiciones para dar vida a relaciones justas, en el respeto del otro que sabe hacerse tambi\u00e9n escucha, y en el di\u00e1logo ofrece reconocimiento y acogida.<\/p>\n<p>La globalizaci\u00f3n cambia su escenario: no la producci\u00f3n y el intercambio en todas partes, en la l\u00f3gica de ganancias y consumo, sino el espacio en el que el algo m\u00e1s de la participaci\u00f3n y de la corresponsabilidad pide decidirse por nuevos pasos que en sus disposiciones lleguen a cambiar las reglas. En estos d\u00edas comienza a crecer el problema de reiniciar el trabajo y la econom\u00eda. Pero ese rostro del otro \u2013 tan querido para Emmanuel L\u00e9vinas- que en este tiempo hemos reencontrado, nos recuerda que los mismos art\u00edculos 23 y 25 de la Declaraci\u00f3n de los Derechos Humanos indican los derechos esenciales: derecho al trabajo, a un nivel de vida que garantice la salud, al igual que el derecho a la alimentaci\u00f3n, al vestido, a la habitaci\u00f3n, cuidados m\u00e9dicos y servicios sociales. Todos derechos que esperan efectividad, pero que carecen de un marco m\u00e1s amplio hoy, que incluso el art\u00edculo 29, p\u00e1rrafo 1 de la misma Declaraci\u00f3n Universal contempla, pidiendo a cada uno los \u00abdeberes hacia la comunidad\u00bb.<\/p>\n<p>Por tanto, un entretejido que nos lleva a un paradigma que no ha tramontado nunca: el bien com\u00fan, que no se establece como un l\u00edmite para el ejercicio de los derechos, sino como una regla en el ejercicio del poder. <strong>\u00abEl bien com\u00fan -est\u00e1 escrito- (\u2026) no es un hecho preestablecido contra el cual los derechos est\u00e1n destinados a ser infringidos (\u2026); en cambio es un criterio normativo de acci\u00f3n y un trasfondo valioso en el que los derechos humanos son parte integrante. Adem\u00e1s, al igual que los derechos, es un criterio regulador con respecto al uso del poder pol\u00edtico: lo justifica, garantiza su ejercicio en forma leg\u00edtima y no arbitraria[5]\u00bb<\/strong>.<\/p>\n<h4>Por una cultura de la fraternidad<\/h4>\n<p>En este tiempo, que ha puesto al desnudo nuestro ser \u201csimplemente\u201d personas humanas, en cualquier condici\u00f3n, por nuestra com\u00fan humanidad, nos hemos encontrado capaces de llegar a sentir propio el sufrimiento de los dem\u00e1s. Es una lectura casi necesaria, pero que hoy es compartida por muchos, tambi\u00e9n personas de diferentes convicciones, porque no responde a intereses opuestos, sino m\u00e1s bien a las exigencias espec\u00edficas de una comuni\u00f3n de vida en la comunidad.<\/p>\n<p>Tal vez aqu\u00ed comienza el sentido de aquella afirmaci\u00f3n que a menudo se repite hoy: despu\u00e9s de este tiempo, el mundo no ser\u00e1 el mismo. No lo ser\u00e1, si juntos seremos generadores de una nueva cultura que en el horizonte de la fraternidad nos espera para que la realicemos en la reciprocidad. A nosotros nos corresponde releerla en los derechos que no olvidan los deberes, en nombre de aquella deuda que siempre nos interpela en nuestra humanidad y que el otro con su sola existencia, nos recuerda.<\/p>\n<p>Su \u201dgram\u00e1tica\u201d est\u00e1 inscrita en cada ser humano por su dignidad indeleble, que identifica su esencia y su identidad, fuente y origen de m\u00faltiples relaciones.<\/p>\n<p>Es fundacional de lo humano en su dimensi\u00f3n individual y universal, de individuos y pueblos.<\/p>\n<p>Es propositiva en promocionar la humanidad del otro.<\/p>\n<p>Es una presencia que, en el otro, especialmente el m\u00e1s d\u00e9bil y fr\u00e1gil, nos interroga continuamente.<\/p>\n<p>Tal vez es esta la lecci\u00f3n que el hoy nos da.<\/p>\n<p>Pero una \u00faltima palabra puede ser la que el <strong>Papa Francisco<\/strong> lanz\u00f3 en la reuni\u00f3n de J\u00f3venes (TED) en Vancouver, el 26 de abril de 2017, \u201cThe future you\u201d (El futuro eres t\u00fa): \u00abEl futuro de la humanidad no est\u00e1 solamente en manos de los pol\u00edticos, de los grandes l\u00edderes, de las grandes empresas. Pero e<strong>l futuro est\u00e1, sobre todo, en manos de las personas que reconocen al otro como un \u00abt\u00fa\u00bb y a ellos mismos como parte de un \u00abnosotros\u00bb<\/strong>. (\u2026) Basta solo un hombre, para que haya esperanza, y ese hombre puedes ser t\u00fa. Despu\u00e9s hay otro \u00abt\u00fa\u00bb y otro \u00abt\u00fa\u00bb, y entonces nos convertimos en \u00abnosotros\u00bb. Y cuando existe el \u00abnosotros\u00bb, \u00bfcomienza la esperanza? No. Esa empezaba con el \u00abt\u00fa\u00bb. Cuando existe el nosotros, comienza una revoluci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Adriana Cosseddu<\/em><\/p>\n<p>[1] J. Habermas, Die Einbeziehung des Anderen. Studien zur politischen Theorie, Frankfurt am Main, 1996, trad. it. L\u2019inclusione dell\u2019altro. Estudios de teoria politica, por di L. CEPPA, Mil\u00e1n, 2008, p. 42 s.<br \/>\n[2]\u00a0\u00a0 P. Calamandrei, Fede nel diritto, por S. Calamandrei, Roma-Bari, 2008, pp. 85 e 103 ss.<br \/>\n[3] L. Alici, Il terzo escluso, Mil\u00e1n, 2004, p. 138.<br \/>\n[4] Estas \u00faltimas son las expresiones dirigidas a Chiara Lubich por el Pastor Stroudinsky, durante la Rueda de prensa en el Auditorium Calvin, Ginebra, 25 octubre, 2002, ACL-DS-2002 1025-TT-A.<br \/>\n[5] M Finnis contribuye a esta lectura en su reconsideraci\u00f3n del bien com\u00fan, Postscript, en Id., Natural Rights, Oxford University Press, Oxford, 2\u00aa ed., 2011, recientemente tomada por M. Zanichelli, Derechos Humanos y el Bien Com\u00fan, Bien Com\u00fan y Fundamentos y Pr\u00e1cticas, editado por F. Botturi y A. Campodonico, Mil\u00e1n, 2014, p. 147 ss.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adriana Cosseddeu, docente de derecho penal de la universidad de Sassari y responsable de \u201cComuni\u00f3n y Derecho\u201d, red internacional de juristas, con el siguiente texto, nos ayuda a penetrar en las tem\u00e1ticas de la Semana Mundo Unido 2020 (justicia, legalidad, derechos humanos, paz) y a profundizarlas, para tener plena conciencia de nuestro actuar para construir [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":66650,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"class_list":["post-70835","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.6 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El camino de la vida y la cultura de la fraternidad - 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