{"id":71340,"date":"2020-07-21T21:19:20","date_gmt":"2020-07-21T19:19:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.unitedworldproject.org\/economy-work\/erradicar-las-raices-del-racismo-dentro-de-mi\/"},"modified":"2025-11-26T15:38:45","modified_gmt":"2025-11-26T14:38:45","slug":"erradicar-las-raices-del-racismo-dentro-de-mi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.unitedworldproject.org\/es\/economia-trabajo\/erradicar-las-raices-del-racismo-dentro-de-mi\/","title":{"rendered":"Erradicar las ra\u00edces del racismo dentro de m\u00ed"},"content":{"rendered":"<p><em>Proponemos la historia escrita en primera persona por Nancy O\u2019Donnell, una psic\u00f3loga estadounidense que vive en Loppiano (Florencia), ciudadela internacional de los Focolares en Italia. Estimulada por la ola de protestas que sigui\u00f3 a la muerte de George Floyd el 25 de mayo, Nancy, en lo que cuenta recuerda los a\u00f1os de la lucha por los derechos civiles en su pa\u00eds, su deseo de justicia y el compromiso para erradicar las ra\u00edces del racismo. <\/em><\/p>\n<p>Ha sido una experiencia emocionante escribir esta historia despu\u00e9s de muchos a\u00f1os. A veces, mirando hacia atr\u00e1s, me pregunto c\u00f3mo habr\u00eda sido diferente la realidad si hubi\u00e9ramos permitido a figuras como Martin Luther King y Bob Kennedy realizaran sus sue\u00f1os. Y junto a aquellos nombres resurge en la mente una imagen, parece la escena de una pel\u00edcula, pero no lo es.<\/p>\n<p>Marzo 1965. Una Chica de dieciocho a\u00f1os, apenas cumplidos, en su segundo semestre de universidad, recostada en la cama de su dormitorio, est\u00e1 estudiando para un examen. Una querida amiga abre la puesta de su habitaci\u00f3n y exclama: \u201c!Vamos a Alabama!, participaremos en una marcha, \u00a1ven con nosotros! \u00a1S\u00f3lo tienes que pedir permiso a tus padres!\u201d Quiz\u00e1 sin pensarlo, salta de su cama, sale corriendo por corredor hasta el tel\u00e9fono y llama a su casa (nada de celulares en el \u201965). \u201c!Gracias a Dios, alguien en nuestra familia ha decidido hacer algo!\u201d es el \u00fanico comentario de su padre.<\/p>\n<p>Aquella chica universitaria no sab\u00eda cu\u00e1nto aquellas palabras de su padre, habr\u00edan cambiado su vida.<\/p>\n<p>Yo era esa chica universitaria.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-19953\" src=\"https:\/\/www.unitedworldproject.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/nancy-alabama-300x191.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"383\" \/><\/p>\n<p>Junto a otros j\u00f3venes de nuestra peque\u00f1a comunidad de la universidad cat\u00f3lica de Pittsburgh y un grupo de estudiantes de universidades cercanas, tomamos un autob\u00fas con destino a Montgomery, Alabama. Solo pod\u00edamos llevar una mochila con algunos objetos personales, pero \u00a1no nos importaba! Todos cre\u00edamos en la misma causa y ten\u00edamos una enorme carga de energ\u00eda.<\/p>\n<p>Para los amantes de la historia, escribo un poco el contexto en el que me encontraba. Estamos en medio del movimiento por los derechos civiles de los a\u00f1os \u201960. Una marcha de protesta, organizada en Selma, Montgomery, hab\u00eda sido brutalmente detenida por la polic\u00eda. Aquella jornada tom\u00f3 el nombre de \u201cBloody Sunday\u201d (Domingo Sangriento). Entre los manifestantes estaba un pastor de Boston, el reverendo James Reeb, ministro de la Iglesia Unitaria Universalista, padre de cuatro hijos, activo en el Movimiento de los Derechos Civiles. Dos d\u00edas despu\u00e9s de aquella marcha, el reverendo fue asesinado a sangre fr\u00eda en las calles de Selma. Esta fue la \u201cgota\u201d que hizo desbordar el vaso e indujo a que este grupo de estudiantes universitarios, ingenuos y entusiastas, recorrieran casi 1.500 kil\u00f3metros con el \u00fanico objetivo de marchar para obtener justicia para el reverendo Reeb.<\/p>\n<p>Regreso al autob\u00fas con destino Alabama. Durante el viaje entonamos canciones de protesta, hablamos, dormimos y reflexionamos sobre lo que nos esperaba. En alg\u00fan momento, debe haber sido despu\u00e9s del amanecer, un joven se levant\u00f3 y fue hacia el micr\u00f3fono. Vest\u00eda la t\u00edpica camiseta SNCC (Comit\u00e9 de Coordinaci\u00f3n de Estudiantes no Violentos), de la que tambi\u00e9n yo era miembro. Comenz\u00f3 a instruirnos sobre c\u00f3mo defendernos en varios escenarios posibles: polic\u00eda a caballo, escuadrones de polic\u00edas con bolillo, gases lacrim\u00f3genos, etc. Recuerdo que el terror y el sentimiento de incertidumbre crec\u00edan dentro de m\u00ed mientras \u00e9l hablaba, pero tuve cuidado de no dejar reflejar en el rostro estos sentimientos: me esforc\u00e9 tratando de demostrar una actitud valiente como la que ten\u00edan todos los que ten\u00eda a mi alrededor. Me qued\u00f3 gravado especialmente uno de los consejos: no separarme de la multitud. Si te a\u00edslan, la derrota est\u00e1 asegurada. Esta es su t\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Al atardecer llegamos a Montgomery. Tuvimos un momento en el que alguien me aconsej\u00f3 que me pusiera la camiseta al rev\u00e9s. El problema era que ten\u00eda escrito el nombre de mi universidad: \u201cMt. Mercy College\u201d. \u201cLa peor cosa para ir a una marcha por los negros era ser una chica blanca y ser cat\u00f3lica\u201d. Otra lecci\u00f3n de vida me lleg\u00f3 directamente de frente.<\/p>\n<p>Marzo en Alabama es c\u00e1lido y el d\u00eda siguiente, el sol brillaba. No tengo idea de cu\u00e1ntos \u00e9ramos, pero seguramente no \u00e9ramos miles. Recuerdo haber cantado mucho estando de gancho con los que ten\u00eda cerca de m\u00ed, mientras miraba a las personas que nos observaban sin palabras y me preguntaba qu\u00e9 estaba sucediendo.<\/p>\n<p>Tal vez estaba muy tomada por mis reflexiones, pero en un cierto momento me di cuenta que estaba muy cerca de los \u00faltimos manifestantes y ya no estaba agarrada del brazo de los dem\u00e1s. La marcha se detuvo delante del Capitolio del Estado y los cantos se silenciaron. Por algunos momentos hubo silencio. Me di vuelta y vi una fila de polic\u00edas a caballo listos con sus garrotes. Hab\u00eda escuadrones parecidos en los dos lados de la calle. Improvisamente, todos se dirigieron hacia nosotros. Estall\u00f3 el p\u00e1nico, todos gritaban. Comenc\u00e9 a correr, perd\u00ed un zapato y me encontr\u00e9 sola, completamente separada del grupo. Un oficial de polic\u00eda estaba precisamente detr\u00e1s de m\u00ed y balanceaba su bolillo amenazadoramente. Me agach\u00e9 tratando de proteger la cabeza, en espera que descargara el golpe. Pero en aquel momento alguien me agarr\u00f3 del brazo y me llev\u00f3 en medio de la multitud que se estaba retirando. Alcanc\u00e9 a darme cuenta del golpe que ven\u00eda destinado a mi cabeza en el que el palo pas\u00f3 como el viento entre mis cabellos. Una vez, ya \u201cal seguro\u201d rodeada de los dem\u00e1s manifestantes, mir\u00e9 hacia atr\u00e1s. Aquel agente de polic\u00eda me estaba siguiendo muy de cerca. Cuando nuestras miradas se cruzaron, en sus ojos vi solo odio. Tuve la impresi\u00f3n que no me mirara como a una persona, sino m\u00e1s bien como lo que representaba: el fin del mundo, as\u00ed como \u00e9l lo conoc\u00eda, un desaf\u00edo a todo lo que hab\u00eda conocido y aprendido desde su infancia. Continu\u00e9 a caminar, sintiendo la respiraci\u00f3n del caballo en mi cuello. Aquella mirada qued\u00f3 grabada con letras de fuego en mi alma.<\/p>\n<p>En Alabama de los a\u00f1os \u201960, en plena segregaci\u00f3n racial, alcanz\u00e1bamos la \u201cseguridad\u201d s\u00f3lo llegando al barrio negro de la ciudad, donde nos recibieron con abrazos y aplausos.<\/p>\n<p>Al anochecer, recibimos la noticia que estaba llegando el reverendo Martin Luther King y todos nos ubicamos a lo largo de la calle por donde pasaba su autom\u00f3vil. Esta vez estaba en primera fila, cuando su auto se detuvo precisamente delante de m\u00ed, lo alcanc\u00e9 a trav\u00e9s de la ventanilla abierta y le apret\u00e9 la mano. Me mir\u00f3 y me dijo: \u201cGracias por venir\u201d. Nunca olvidar\u00e9 sus ojos. Transmit\u00edan amor y bondad, exactamente lo opuesto de lo que hab\u00eda experimentado antes. Aquella mirada ocup\u00f3 un lugar en mi memoria, junto a la anterior y, en las semanas y meses siguientes, las dos im\u00e1genes representaron la pregunta fundamental de mi vida en aquel momento: \u00bfQui\u00e9n habr\u00eda vencido? \u00bfel amor o el odio? \u00bfla bondad o el mal?<\/p>\n<p>Regres\u00e9 a mi vida universitaria, pero algo en m\u00ed hab\u00eda cambiado para siempre. Cuando King y luego Bob Kennedy fueron asesinados en 1968, las esperanzas de mi generaci\u00f3n de un cambio, se desmoronaron. Me acababa de graduar y estaba yendo a la escuela de especializaci\u00f3n a Nueva York, pr\u00e1cticamente convencida que el mal hab\u00eda vencido. Una sensaci\u00f3n de desesperaci\u00f3n me invadi\u00f3 y me convenc\u00ed que simplemente habr\u00edamos tenido que hacer volar todo el mundo y comenzar de nuevo.<\/p>\n<p>Lo que me salv\u00f3, en medio de estas desastrosas reflexiones, fue un encuentro que tuve un a\u00f1o despu\u00e9s de los acontecimientos de Alabama. Hab\u00eda personas, seguidoras de Chiara Lubich, profundamente convencidas y efectivamente convincentes, que Dios, que es Amor, es la fuerza m\u00e1s potente del mundo. Me sent\u00ed muy atra\u00edda por sus ideas y por su estilo de vida. Se necesitaron algunos a\u00f1os, pero en 1969, decid\u00ed enganchar mi vag\u00f3n a la estrella de Chiara y seguir aquel m\u00e9todo suyo, el amor, que cre\u00eda suficientemente potente para realizar un cambio positivo, tanto en el mundo fragmentado, como en m\u00ed.<\/p>\n<p>Me fui por dos a\u00f1os a hacer una experiencia en Loppiano, una de las ciudadelas internacionales del Movimiento de los Focolares. Aqu\u00ed encontr\u00e9 j\u00f3venes de todo el mundo. Cuando llegaron cuatro mujeres j\u00f3venes de Camer\u00fan, las tom\u00e9 bajo mi cuidado. Hab\u00eda aprendido algunas palabras en italiano y por tanto pod\u00eda darles una mano con las traducciones. Una noche ten\u00edamos la tarea de lavar los platos con un lavavajillas industrial. Mientras les explicaba c\u00f3mo usar esta m\u00e1quina, advert\u00ed dentro de m\u00ed una actitud que no quer\u00eda creer que fuera m\u00eda: me sent\u00eda como un colonizador, que ense\u00f1aba algo a un pueblo inferior. Me sent\u00ed mal, tambi\u00e9n f\u00edsicamente y tuve que irme para tratar de elaborar lo que cre\u00eda que Dios estaba tratando de decirme. Necesitaba ir m\u00e1s a fondo si quer\u00eda erradicar las ra\u00edces del racismo en m\u00ed.<\/p>\n<p>Otro momento crucial, fue a\u00f1os despu\u00e9s, cuando trabajaba como psic\u00f3loga en una cl\u00ednica en el Estado de New York. Un colega afroamericano y yo tuvimos una conversaci\u00f3n sobre el uso de la palabra \u201cnegro\u201d. Me di cuenta que casi todos los usos del color negro indicaban algo negativo o peligroso. Tambi\u00e9n me acord\u00e9 de los viejos westerns en los que el \u201cmalo\u201d vest\u00eda siempre de negro y cabalgaba en un caballo negro. As\u00ed, tantos mensajes subliminales han nutrido la distancia y el miedo entre blancos y negros. Decid\u00ed no usar nunca m\u00e1s esas expresiones y trat\u00e9 de ser fiel a esta elecci\u00f3n a lo largo de los a\u00f1os.<\/p>\n<p>El \u00faltimo despertar brusco fue en el 2018. Comenz\u00f3 algunos a\u00f1os antes, cuando ense\u00f1aba psicolog\u00eda en la universidad. Era oto\u00f1o. Entr\u00e9 en el departamento para el primer d\u00eda de clase y vi, en una oficina, una profesora nueva, que supon\u00eda que fuera afroamericana. Fui a su escritorio, la abrac\u00e9 y le dije: \u201c\u00a1Finalmente una mujer de color en nuestra facultad! \u00a1Seremos grandes amigas! Mucho m\u00e1s tarde, descubr\u00ed que a pesar de su actitud externa, de cort\u00e9s respuesta a mi saludo, dentro de ella dec\u00eda: \u201c\u00a1Eso no suceder\u00e1 nunca!\u201d Un d\u00eda le dije que me gustar\u00eda que fuera a dar una charla en mi curso de psicolog\u00eda, sobre la experiencia de las mujeres de color. Ah\u00ed tambi\u00e9n descubr\u00ed que sus or\u00edgenes eran jamaicanos y no africanos: eh aqu\u00ed otra lecci\u00f3n sobre c\u00f3mo no hacer hip\u00f3tesis sin fundamento. Realmente nos hemos hecho grandes amigas e incluso despu\u00e9s de mudarme a Italia, logramos mantenernos en contacto. Hace poco presentamos una ponencia en conjunto, en una conferencia en Lublin, Polonia, sobre c\u00f3mo convertirnos en personas de di\u00e1logo. Fue ah\u00ed que nos divertimos much\u00edsimo recordando nuestro primer encuentro. Mientras habl\u00e1bamos tuve una nueva comprensi\u00f3n: si la situaci\u00f3n hubiera sido al contrario, ella no se habr\u00eda sentido libre de entrar a mi oficina y abrazarme. Ella misma me lo confirm\u00f3. En realidad, mi libertad de hacerlo estaba radicada en el \u201cprivilegio blanco\u201d. Hab\u00eda actuado con la certeza que ella me habr\u00eda acogido y abr\u00eda apreciado mi gesto. Estoy profundamente agradecida a esta mujer extraordinaria, que me ayud\u00f3 a conocerme m\u00e1s a m\u00ed misma y a encontrar otro nivel del prejuicio que necesitaba descubrir y enfrentar.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19963 alignleft\" src=\"https:\/\/www.unitedworldproject.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/nancy.jpg\" alt=\"\" width=\"206\" height=\"206\" \/> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19958 alignleft\" src=\"https:\/\/www.unitedworldproject.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/1-3.jpg\" alt=\"\" width=\"206\" height=\"206\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hoy, viviendo a\u00fan en Italia, con tristeza y miedo, sigo las noticias de Estados Unidos. Teniendo dos bisnietos de raza mixta, los acontecimientos han golpeado de cerca mi familia. Sin duda he envejecido con respecto a 1965, pero mi pasi\u00f3n por la justicia social ha crecido con los a\u00f1os. Estoy firmemente convencida que cada uno de nosotros est\u00e1 llamado a ser agente de cambio de todas las formas posibles. Por eso escrib\u00ed este art\u00edculo. Espero que mis palabras puedan actuar de catalizador y estimular a alguien a pensar profundamente y a actuar de consecuencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Nancy O\u2019Donnell<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.loppiano.it\/2020\/07\/10\/la-mia-battaglia-contro-il-razzismo-fuori-e-dentro-di-me\/\">Loppiano.it<\/a><\/p>\n<p><em>Imagen: <a href=\"https:\/\/www.freepik.es\/fotos\/papel\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Foto Freepik &#8211; www.freepik.es<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Proponemos la historia escrita en primera persona por Nancy O\u2019Donnell, una psic\u00f3loga estadounidense que vive en Loppiano (Florencia), ciudadela internacional de los Focolares en Italia. 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