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Ucrania, desde Italia una caravana de paz hasta Leópolis

de Carlo Cefaloni

Tres días intensos para la delegación italiana de Stop the War Now que llegó a la ciudad de Leópolis para llevar ayudas, acoger a los prófugos más frágiles y abrir caminos para una relación más estrecha con la sociedad civil ucraniana. Una acción desarmada en un contexto de guerra. Testimonios y crónicas dirigidas por Giulio Boschi de los Focolares en Italia y Alfio Nicotra de Un Puente para…

Destinación Leópolis. Ha sido una misión relámpago la que organizaron del 1° al 3 de abril con una gran red de asociaciones italianas que llegaron a Ucrania adhiriendo a la propuesta de la Comunidad Papa Juan XXIII (Apg23) para abrir una conexión directa con la población civil que sufre las consecuencias de una guerra con rasgos cada vez más atroces en el corazón del continente europeo.

La acción de la comunidad fundada por el padre Oreste Benzi tiene sus raíces en la Operación Paloma, el cuerpo no violento de paz que nació en los inicios de los años 90, durante la guerra de los Balcanes, cuando un grupo de objetores civiles propuso una campaña para ir en desobediencia civil a los Balcanes a apoyar a las víctimas del conflicto. Voluntarios que luego participaron en la marcha de los 500 que llegaron a Sarajevo sitiada en 1992, como se menciona en la entrevista con Rosa Siciliano de Pax Christi.

Hoy en la ciudad de L’viv, Lviv, Leópolis, lejos de la frontera rusa pero aún afectada por los ataques militares, la Apg23 «está presente desde los primeros días del conflicto para garantizar tranquilidad y ayudar a las personas -especialmente a las más frágiles, que se quedan atrás y no logran resistir solas- para salir del país, con autobuses y transporte que van a la frontera y luego en Italia, donde les espera una casa para vivir y una familia que los abrace».

Los 60 vehículos que partieron con 220 personas entregaron toneladas de alimentos y medicinas, pero la finalidad de la misión no ha sido solo de carácter humanitario, como muchas otras actividades de solidaridad que distinguen una parte de la sociedad italiana.

La intención es la de promover una forma de diplomacia comenzando desde abajo por parte de un pueblo de paz que ha tenido la posibilidad de encontrarse con organizaciones de la sociedad civil, así como con las autoridades religiosas y civiles de Leópolis.

Por este motivo han sido muchas las realidades de diferente proveniencia que han formado parte de esta caravana. Entre ellas también la ONG Un Puente por… especialmente activa en Medio Oriente y en los Balcanes. El copresidente, Alfio Nicotra estuvo en Sarajevo en 1992 y, 30 años después, se puso de nuevo en viaje para Leópolis: «Estuve entre los 500 pacifistas que violaron el cercamiento de Sarajevo y hoy revivo ese espíritu, ese ser, como padre Tonino Bello nos definió: “la ONU de los pueblos” que se opuso a la inercia de la ONU de los poderosos».

Este es su testimonio, en esta conexión video grabado apenas regresó a casa, para poner en evidencia la necesidad de encontrar todos los caminos para establecer, después de este viaje, relaciones directas con la sociedad civil ucraniana que se resiste a la lógica de la guerra.

 

Los ritmos de la caravana italiana eran muy intensos. Partiendo a las 6 am el 1° de abril desde Gorizia y llegando a Polonia por la tarde, cerca de la frontera con Ucrania, que atravesó a las 6 de la mañana del 2 de abril, para llegar a Leópolis y volver a salir el domingo 3 de abril.

Aquí hay algunos de los audios y videos breves de testimonios directos durante el viaje de Giulio Boschi, quien junto con Marco Reguzzoni participaron como representantes del Movimiento de los Focolares saliendo de las ciudades Bolonia y Carpi.

A pesar de las alarmas por un ataque aéreo, la delegación realizó, dentro de la ciudad de Leópolis, una marcha con las banderas blancas de una paz cada vez más urgente en un escenario que hace temer un aumento de las tensiones con efectos incontrolables. Dentro de esta contradicción se movió una parte de nuestra sociedad civil, hombres y mujeres que con esta marcha han expresado la necesidad de no quedarnos como espectadores inertes porque, como dicen, «sentimos la necesidad de ponernos en primera persona».

En la columna de medios con destino a Ucrania, también estaba presente el obispo de Bari quien al final envió este mensaje a los participantes de la caravana por la paz. «los imagino viajando con un “tesoro” de humanidad que están llamados a custodiar. Gracias por el hermoso testimonio que me han ofrecido en estos espacios de tiempo compartido, que me han enriquecido. Agradezco a Gianpiero y a la Comunidad Papa Juan XXIII y a todos los “varios” promotores, como el mismo Gianpiero los ha definido.

Pido disculpas si ayer no he participado a la marcha por las calles de Leópolis, pero hice otra, siempre por las calles de la ciudad, visitando obispos de las otras dos Iglesias, la católica y ortodoxa rusa, para compartir el mismo don que hicimos al obispo auxiliar de la Iglesia greco-católica: el maná de San Nicolás, tomada del cuerpo del santo aquí en Bari, fue un momento de gracia y de comunión fraterna.

Buen regreso y… “que el camino sea siempre en la paz” (saludo samburu- Kenia) Felices pascuas para todos».

+padre Giuseppe Satriano

 

 

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