De Plur1bus a This Is Us: las series para hablar de “nosotros”
Partiendo de la nueva serie de Apple TV exploramos historias que desafían la idea de una paz artificial. Una reflexión sobre la importancia de las heridas, el talento y la libertad individual para construir una sociedad verdaderamente unida.
Nadie se salva solo. Carol Sturka, interpretada por Rea Seehorn en la reciente y potente serie Plur1bus, de Apple TV, lo sabe bien. Un virus proveniente del espacio ha dejado a todo el mundo —excepto a Carol y otras doce personas— sin personalidad, sin identidad real, sin capacidad crítica y sin uso pleno de las emociones. Todos son, o parecen, felices. Obedientes, serenos. Sin embargo, se encuentran inmersos en una paz falsa que los ha vuelto a todos inofensivos, tranquilos, disponibles, pero apagados. Idénticos entre ellos. Superponibles.
Carol no está de acuerdo y comienza su batalla, porque eso no es vida. Quiere que las personas vuelvan a ser como eran, aunque todo pueda parecer mejor que antes, mejor que la vida que tenían antes de la invasión indirecta de los alienígenas que lanzaron el virus desde un planeta a 600 años luz de la Tierra. Carol echa de menos esa vida exigente no exenta de dolor o injusticia porque es la única que el ser humano conoce y puede vivir.

Carol y Manousos: soledades unidas
Carol intenta pedir apoyo a los doce inmunes como ella, pero estos prefieren disfrutar de la vida en ese mundo absurdo: cómodo, pero vacío. Todos excepto el paraguayo Manousos, que vive esta nueva condición como algo inaceptable y se alía con Carol para combatir al enemigo. Aunque Carol, en un momento dado, flaquea, seducida por las promesas de esa realidad aparentemente ideal, pero en realidad distópica, donde el yo ha dejado de existir, sacrificado en nombre de un nosotros dócil, artificial, dirigido desde fuera y deshumanizado.
Manousos y Carol cerrarán la primera temporada de Plur1bus uniéndose para salvar el mundo, después de que haya ido madurando lentamente en ellos y a través de ellos la pregunta central de la serie: ¿cómo debe ser la relación entre el yo y el nosotros para poder considerarse auténtica y saludable?
Sobre el propio concepto de unidad, fraternidad y comunión reflexiona así la serie Plur1bus, creada por Vince Gilligan, el creador de Breaking Bad. ¿Qué es el verdadero nosotros, sino la multiplicación y la sinergia —a veces ardua, a menudo compleja— de muchos yo vivos, cada uno capaz de marcar la diferencia y de ser extraordinario con los dones que le han sido otorgados?
El Kevin de This Is Us responde a esta pregunta
A esta pregunta, planteada con inteligencia a lo largo de los nueve episodios de Plur1bus —que no por casualidad coloca el número «1» en el centro, en lugar de la letra «I», precisamente para subrayar la mejor relación que debería existir entre el individuo y la colectividad— responde otra serie, también estadounidense y igualmente valiosa, al menos en sus dos primeras temporadas: This Is Us, que ya desde el título es un elogio del verdadero «nosotros».
El «nosotros», en este caso, está formado por una familia imperfecta, con personas distintas pero vivas, capaces de equivocarse, pero también de comprenderse y apoyarse mutuamente, experimentando mil emociones. Hay una escena, en particular, que nos ayuda a reflexionar sobre la belleza del verdadero «nosotros»: uno de los personajes, Kevin, enseña a sus sobrinas —las hijas de su hermano Randall— un cuadro abstracto. Un cuadro lleno de fragmentos de colores, pintado por él mismo.
«La vida está llena de colores —les explica a las niñas— y cada uno de nosotros, al llegar al mundo, añade sus propios colores al cuadro». Ese es el aporte especial que cada persona puede ofrecer a los demás: sus talentos, usados como semillas, y su unicidad, que contribuye a mejorar el mundo, coloreándolo de forma metafórica. Mientras pinta, Kevin se plantea: «¿Y si cada uno de nosotros estuviera presente en todas las partes del cuadro? Si los colores que cada uno sigue añadiendo se mezclaran entre sí hasta convertirnos a todos en un mismo color, ¿seríamos una sola cosa, un único gran cuadro?».
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Kevin habla de la relación entre el yo y el nosotros como un espacio en el que cada persona puede aportar algo valioso, algo especial y distinto de cualquier otro. Para él, la unidad nace de la alianza entre las diferencias, de una visión positiva tanto del yo como del nosotros, en la que ninguno aplasta al otro: el yo no se impone al nosotros ni se anula en él, un nosotros que, según Kevin, sigue vivo incluso después de la muerte, a través de la huella que dejamos en el mundo.
La pequeña lección de Ted Lasso sobre el «nosotros»
También Ted Lasso, el protagonista de la entrañable serie que lleva su nombre (también de Apple TV), nos ayuda a reflexionar sobre el «nosotros». Ted es un entrenador de fútbol muy particular, un coach claramente fuera de lo común. Alguien que enseña a vivir —con gran humildad— antes que a ganar. Es un educador nato, un hombre también frágil, pero con la mirada y el corazón abiertos a los demás. Hay una escena, en particular, a lo largo de las tres temporadas de esta serie galardonada con numerosos premios, en la que Ted dialoga con un jugador de gran talento: Jamie Tartt, que tiene técnica y potencia de sobra, pero cuyas cualidades se ven frenadas por un egoísmo que hunde sus raíces en la relación con su padre.
En pleno partido Ted le dice: «Estás tan convencido de que eres el mejor entre un millón que, en el campo, olvidas que eres uno entre once. Si consigues transformar ese yo en un nosotros, no habrá quien te detenga». En las palabras de Ted Lasso no hay conflicto entre el yo y el nosotros. Al contrario: quien tiene algo especial, como Jamie, puede ser especial para la colectividad, siempre que ponga ese talento a su servicio.

El «nosotros» de don Antonio Loffredo
Esto es lo que hace, por ejemplo, un sacerdote excepcional en la reciente serie de la Rai Noi del rione Sanità: don Giuseppe, un personaje inspirado en la figura real de don Antonio Loffredo, que en Nápoles —y en especial en el barrio de Sanità— ha sabido transmitir energía positiva a muchos jóvenes y obtener, con el paso de los años, resultados extraordinarios. El propio don Antonio se definió como un centrocampista en la presentación a la prensa de la serie, explicando, con una metáfora futbolística, que los goles los marcaron los chicos: él fue un apoyo, un jugador de equipo; los goles del crecimiento personal, de la realización y del alejamiento de la criminalidad los anotaron los muchos jóvenes a los que dio confianza y esperanza. De ahí el «nosotros» del título de esta valiosa serie, que no olvida recordarnos que existen personas especiales, llenas de carisma, capaces de arrastrar a muchas otras hacia el bien. Eso es, y eso hace, don Antonio Loffredo: hablarnos de la diferencia que cada uno de nosotros puede marcar, a través de ese talento que está llamado a dar fruto.

La eficacia de Plur1bus
Ese talento puede expresarse a través del arte, como vemos en Noi del rione Sanità, mediante el teatro. Un arte que también puede manifestarse en las series de televisión. No siempre, claro, sino solo cuando están bien hechas. Plur1bus es una de ellas, gracias a su capacidad para invitarnos a reflexionar sobre la idea de un mundo unido, sobre la calidad y la esencia de ese don ofrecido a la humanidad. Un don que, sin embargo, no puede prescindir de la diversidad ni de la libertad de cada individuo para participar y elegir, para trabajar por el bien común incluso a través del dolor que nos forma, de los esfuerzos, las frustraciones, las heridas, las decepciones y la complejidad de nuestras vidas.
De lo contrario, aunque lo parezca, no hay verdadera paz. No hay verdadera vida. No hay auténtica comunión ni verdadera unidad. No es ese «nosotros» genuino por el que merece la pena trabajar cada día, dialogar y abrirse al encuentro.